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Vista del Huerto (I)

Trabajos

Trabajos

En las fotografías que describen el trabajo en los talleres textiles o en la granja-huerto de Les Corts, la discreta presencia de una monja al fondo no informa sobre la verdadera realidad de un régimen de trabajo realizado en condiciones penosas y que, a través de la venta de labores y productos agrícolas, reportaba cuantiosos beneficios a la orden religiosa de turno.

Los talleres con maquinaria textil se organizaron tardíamente en las cárceles de mujeres para reclusas que redimían pena: para el caso de Les Corts, hubo que esperar hasta principios de los cincuenta. No por casualidad, las fotografías de los talleres textiles que figuran en las Memorias del Patronato para la Redención de Penas por Trabajo pertenecen a la última época de la cárcel barcelonesa. Al contrario que en las prisiones masculinas, y en una muestra más de discriminación hacia las mujeres, los talleres mecanizados que se abrieron en las cárceles femeninas fueron tan escasos como tardíos.

Sin embargo, existía un trabajo de costura mucho más extendido y nada publicitado por el régimen que era el que realizaban las presas de manera informal, para mantenerse a sí mismas y a sus familiares, mediante la venta de sus labores en el exterior. Una práctica laboral de la que no se ha conservado ninguna fotografía. Los testimonios, en cambio, evocan la imagen del patio y las salas de Les Corts llenas de reclusas cosiendo durante largas horas para sobrevivir y mantener de paso a sus familiares.

Vista del Huerto (I)

Memoria del Patronato Central de Nuestra Señora de la Merced para la Redención de Penas por el Trabajo (PCNSM) de 1945.

El extenso huerto era otra imagen recurrente a la hora de publicitar Les Corts. En estas dos fotografías, publicadas en una Memoria del patronato de 1945, aparecen varias reclusas trabajando en los campos. Al fondo se distingue el campanario de la iglesia del Remei, en la plaza de la Concordia.

El destino penitenciario del trabajo en la granja-huerto, cuya gestión corría a cargo de las monjas, absorbía buena parte de la mano de obra reclusa que trabajaba para redimir pena. Según la reglamentación de la redención de penas por trabajo, los destinos habían de recaer en reclusos penados -no detenidos ni procesados- sentenciados a penas más leves, con prohibición absoluta de utilizar a los de penas superiores a doce años y un día.

En anotaciones de uso interno de la cárcel -el libro de actas de la Junta de Disciplina- las propias autoridades calificaban el trabajo en la huerta como “excesivamente penoso”.


Memòria de la presó de dones de Les Corts@2006